Revista de Prensa


Son ejemplares cogidos el pasado año para su adiestramiento en el canto
A.U. · 11/1/2009

El Club de Cazadores A Faísca, de Narón, creado en 1987, tiene 233 socios, todos ellos expertos en el arte del silvestrismo. Se trata de una técnica que consiste en el adiestramiento en el canto de pájaros silvestres. No todos los ejemplares dan el tono, por lo que un porcentaje de las aves cogidas por estos aficionados, recupera la libertad. En la mañana de ayer, la entidad reunió a sus socios, procedentes de distintos puntos de las provincias de Pontevedra, A Coruña y Lugo, en el parque de desarrollo rural de Aldea Nova, en la parroquia naronesa de Sedes, para soltar a doscientos pájaros capturados durante el pasado año.

El presidente de la asociación, Manuel Ángel Chao Porto, explica que las capturas de los pájaros se realizan a través de varios mecanismos como, por ejemplo, una red abatible. Las realizan, autorizados por la Consellería de Medio Ambiente, dos veces al año, en agosto y octubre. «Cada persona solo puede llevarse diez aves por temporada», señala.

Durante esos meses, en los que los animales aún son jóvenes, los aficionados al silvestrismo comprueban las cualidades de los pájaros para el canto. Si detectan que su potencial para dar la nota es nula, los sueltan y lo vuelven a intentar en la próxima temporada.

Tácticas

Los que pasan la prueba de voz, permanecen al lado de sus dueños durante bastante tiempo. «Los tenemos en casa, en jaulas o en cajas insonorizadas, para que no se confundan con los cantos de los otros pájaros», indica.

A través de discos compactos, los socios de A Faísca aleccionan a sus animales con el fin de poder llevarlos a competiciones provinciales o autonómicas. «En estos certámenes, tienen que cantar durante unos segundos y lo valora un jurado», comenta el presidente del club de caza. «Es un trabajo muy constante», añade.

Sin embargo, lo ideal, apunta el naronés, es contar con «un pájaro maestro, que enseñe a los otros, pero eso es muy complicado».

Entre los ejemplares que soltaron ayer se encontraban verderones, verdecillos, pardillos y jilgueros. Es muy raro que las diez aves, comenta el presidente de A Faísca, «muestren aptitudes para el canto, pero depende de la suerte, puedes tener que soltar cuatro, seis o incluso todos».