Revista de Prensa


La sala provincial resolvió en 2010 más de una docena de recursos sobre accidentes contra animales salvajes y enfrentamientos por lindes y pasos de fincas en la comarca
Salomé Soutelo · 7/4/2011

El símbolo de la justicia es una balanza. No obstante, para los que consideren que el fallo del juez se inclina demasiado para el otro lado, siempre queda la opción del recurso. El año pasado, la Audiencia Provincial dictó sentencia sobre una docena de casos curiosos, ya fallados por los dos juzgados de Lalín y que van desde daños físicos por un ataque de perro hasta una tala de árboles en una finca cuya titularidad no está del todo clara.

Uno de los temas más recurrentes en los dictámenes del Consello Consultivo de Galicia es la solicitud de indemnización por daños materiales en los accidentes de tráfico contra fauna salvaje. Esta cuestión también se convirtió el año pasado en algo común para la Audiencia Provincial, que tuvo que revisar dos sentencias, ambas del Juzgado Número 2 de Lalín, sobre choques de tráfico contra jabalíes. Uno de ellos tuvo lugar en las inmediaciones del Tecor Bertaña, de Agolada, y el otro en una vía del Tecor de Silleda. En los dos casos la audiencia revoca las sentencias de la sala dezana, de modo que en el primer accidente obliga al coto a pagar a la aseguradora 1.663,20 euros porque la zona carece de señalización que alerte a los conductores de la posible irrupción de animales salvajes en la zona. Por contra, si en el siniestro de Silleda la sala lalinense desestimó la indemnización porque la factura de daños era siete meses posterior al incidente, la Audiencia Provincial alude a las fotografías del coche siniestrado para comprobar dicha factura, y le concede al demandante 1.331,29 euros.

Los animales domésticos también protagonizan los fallos judiciales. A la sala provincial llegó un recurso de un vecino de la c comarca al que atacó un perro, produciéndole heridas en una pierna. A la dueña del can el Juzgado Número 1 la multó con 88 euros y una indemnización de otros 745 al lesionado. La audiencia no varía este fallo, es más, insiste en que la propietaria del perro sabe que es peligroso, por lo que debería mantenerlo atado.

Choque entre moto y tractor

Del mismo modo, la Audiencia desestima otro recurso que presentó un dezano para archivar un asunto sobre su presunta participación en una pelea en Rodeiro.

Además de ratificar o revocar las sentencias de las dos salas lalinenses, en otros casos la Audiencia Provincial modifica estos fallos con más o menos suerte para el que presenta el recurso. Así ocurrió en un asunto sobre el choque entre una moto y un tractor, en Silleda. El conductor de aquélla sufrió daños de consideración en su mano izquierda, el lado en el que la motocicleta colisionó con el tractor. El herido estuvo incapacitado para trabajar durante meses, mientras que los daños materiales de su vehículo y de su equipo superaron los 5.000 euros. La sala Número 2 de Lalín condenó al chófer del tractor a una compensación solidaria con la aseguradora de 142.664 euros. Como prueba de los daños, el conductor de la moto presentó la cazadora. Pero la audiencia entiende que éste no fue considerado por la Seguridad Social como incapacitado permanente total, por lo que obliga a revisar la compensación que merece según los daños funcionales y estéticos.

Por último, las fincas también se convierten en un tema judicial recurrente. La sala provincial desestima un recurso de una cruceña al estar en desacuerdo con el Juzgado Número 1, que absolvía a un vecino por talar en una finca que reclamaba la primera. La indecisión de los testigos a la hora de atribuir el terreno y la proximidad de parcelas del autor de la tala obliga a la Audiencia a, también, desestimar el recurso.

Más miga tiene otro asunto, también de Cruces. La Audiencia desestima el recurso de una pareja al que el Número 2 condena por amenazas y lesiones contra otra vecina. Ésta utilizó la finca de los primeros para coger agua de un manantial, pero por una zona que no era la de su derecho de paso. Así que el hombre la amenazó de muerte mientras su pareja la golpeó contra un muro. Previamente, la herida había roto los palos del pastor que los demandados tenían instalado en la finca.