Revista de Prensa


Los cazadores y aficionados al tiro al plato de Valdeorras deben recorrer grandes distancias, como los 120 kilómetros que hay hasta Ourense, para tomar contacto con las armas. Para evitar estos éxodos, un grupo formado por una veintena de aficionados promueve la creación de un club y un campo de tiro al plato. Aníbal Fernández Pérez, propietario de una armería en O Barco, es uno de los impulsores del proyecto.
J.C. · 27/5/2011

La ausencia del lugar adecuado impide a este colectivo practicar con armas en las épocas del año en las que está prohibido cazar, que durante ocho meses, en el caso de la caza menor, o cinco si es mayor. Esta circunstancia permite reunir a aficionados de las comarcas de Valdeorras y berciana, e incluso ourensanos, cuando una comisión de fiestas organiza una prueba de tiro. El pasado fin de semana, coincidiendo con las 'Festas de Santa Rita' de O Barco, el campeonato de tiro al plato que se desarrolló en Vilariño reunió a unos 70 tiradores.

El campo de tiro beneficiará a otros colectivos, como el de cazadores noveles, que 'tomará contacto coas armas dun xeito máis seguro', apuntó Aníbal Fernández. A cazadores y novatos hay que añadir otros muchos aficionados al tiro al plato que no cazan.

Los promotores de la iniciativa explican que la caza mueve a varios cientos de aficionados en el oriente provincial y en las comarcas vecinas. Su número 'está estabilizado', comenta el portavoz, quien inició los trámites para constituir el club de tiro. 'Puede ser una alternativa para el resto del año. Bienvenidos todos los proyectos que sean emprendedores', comentó el directivo de un tecor (antiguos cotos de caza) valdeorrés.

La máquina de lanzar platos no es problema, pues el joven empresario barquense dice estar dispuesto a cederla. No sucede lo mismo con el terreno. Los campos de tiro al plato deben cumplir unos requisitos muy concretos y deben tener una longitud de 200 metros y un ángulo de 45 grados. Además, deben estar cerrados y tener electricidad y agua.

Éstas y otras exigencias provocaron el cierre de un buen número de estos recintos y a desistir en otros que estaban en fase de proyecto, uno de ellos para Vilamartín. Sin embargo, estos complicados trámites no preocupan a los aficionados de O Barco.