Revista de Prensa


La temporada de caza comienza en Barbanza con algo más de un millar de aficionados federados y con media docena de zonas en las que esta práctica deportiva estará totalmente prohibida.
X. Ramón Alvite · 18/10/2008

Las restricciones impuestas por la Consellería de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostible se refieren al parque dunar y a las lagunas de Carregal y Vixán, en el término municipal de Ribeira, espacios que estarán vedados en el territorio que se extiende desde el núcleo de Corrubedo hasta punta Corbeiro, y desde el camino que comunica las parroquias de Artes y O Vilar hasta el mar.

También la zona costera del municipio de Muros estará restringida para los aficionados. En todo el entorno denominado, de forma conjunta, laguna de Louro, que ocupa una extensa área que discurre a lo largo de la playa de esa localidad y que llega hasta el puerto de Ancoradoiro, y desde ahí en línea recta hasta la carretera AC-550 que enlaza las localidades de Cee y Ribeira, estará prohibida la caza en cualquiera de sus modalidades.

Marismas

Otro tanto sucede en las lagunas que comparten las parroquias de Xuño y San Pedro de Muro, y en toda la franja costera occidental del municipio de Porto do Son. Igualmente, el perímetro de la zona de marisma del término municipal de Carnota y la sierra de Barbanza contarán durante la presente campaña cinegética con una franja inaccesible para los deportistas. En este último espacio protegido, las limitaciones se extienden a lo largo de diferentes cotas de los montes de Cures, Nebra, Noal, Baroña y Boiro.

Resultados

La relación de zonas prohibidas para la campaña, que se prolongará, de forma general, hasta principios de enero, se completa con los terrenos que ocupan los bosques vecinales en mano común de las aldeas de Xián, Furiño, Gándara, Ribeiratorta y Reboredo, en las parroquias de San Salvador de Colúns y Santiago de Arcos, pertenecientes todas ellas al concello de Mazaricos.

La prohibición de cazar en estos espacios contrasta con la recuperación para esta actividad deportiva de las más de 15.000 hectáreas calcinadas durante el verano del 2006. Aunque estas zonas ya pudieron ser visitadas por los cazadores durante la campaña pasada, el balance de capturas fue muy pobre, por lo se espera que sea este año cuando empiecen a dar sus frutos las repoblaciones cinegéticas llevadas a cabo por los Tecor (Terrenos Cinegéticamente Ordenados).

Además, con el fin de reducir los daños causados por los lobos y jabalíes en la agricultura y ganadería, el Servizo de Conservación da Natureza de la Consellería de Medio Ambiente autorizará durante esta temporada cacerías en aquellas zonas donde haya constancia de que la acción de estos animales salvajes afecta de forma reiterada y considerable a la actividad de agricultores y ganaderos. Estas monterías podrán solicitarse durante todo el año, excepto en los meses de abril, mayo y junio, en los que los lobos están criando.

Para el resto de especies cazables se establece como temporada hábil el período que va desde el 19 de octubre al 6 de enero, salvo en el caso de la arcea o la agacha que se prolongará hasta el 1 de febrero.

Por el contrario, para la caza de la liebre el plazo permitido finaliza el 7 de diciembre. Podrán abatirse animales en aquellos terrenos que posean un régimen cinegético especial.