Revista de Prensa


Marineros rescatan frente a San Simón a un cérvido que cruzaba la ría desde Vilaboa hacia Cesantes
A. Otero · 30/6/2014

A la rareza que según los biólogos supone la presencia de pez espada en la ría de Vigo se suma otra anomalía protagonizada en este caso por la fauna terrestre que habita en torno a estas aguas protegidas. Para colmo, ocurrió el mismo día que el marinero de Arcade enganchó en su red uno de los tres preciados ejemplares capturados en las últimas semanas y a muy poca distancia. Sobre las 13.00 horas del viernes 20 de junio, dos xeiteiros de Cesantes "pescaron" un corzo hembra de unos 70 kilos de peso y un metro de altura frente a la isla de San Simón.

Tal cual. Pero cuando Adolfo Silva y Manuel Sobral contaron en la cofradía de Redondela lo que acababan de rescatar desde su buque Jose Antonio -de 5,4 metros de eslora-, el primero que no daba crédito era el patrón mayor. "Pero claro, después de que lleguen hasta aquí peces espada ya te puedes esperar de todo", confiesa Clemente Bastos, quien aún se desternilla al reproducir el surrealista relato entre los amigos. "Pena de vídeo; ese sí que sería de primera", bromea.

Adolfo Silva -37 años- admite que el uso del móvil y de sus aplicaciones en general no figura entre sus habilidades ni en las de su primo Manuel. Tampoco les divirtió mucho la experiencia. "Nos pusimos nerviosos. Cuando lo vimos a 300 metros de proa creímos que era un espada. Lástima. Solo sacaba las orejas y no contaba con que fuese un corzo. ¿Quién lo iba a pensar en medio de la ría", reflexiona.

Nadaba en dirección Cesantes, de forma tan alocada que los tripulantes temieron por la vida del cérvido. Así que emprendieron la maniobra de subirlo a bordo: "Se nos escapaba, se revolvía, y no paraba de dar coces. Por dos veces lo agarré y casi lo meto dentro, pero nada; y no tenía un cabo a mano para atarle las patas. Al final se fatigó y conseguimos trincarlo. Mi primo lo cogió por las patas y yo por el pescuezo, y así lo llevamos hasta Punta Cabalo [Santa Cristina de Cobres-Vilaboa]". Los marineros se quedaron sin recompensa ni gesto de agradecimiento. Metros antes de tocar tierra, el corzo saltó huyendo a toda velocidad monte arriba.

Estos hechos descolocan al presidente de la Federación Gallega de Caza, Javier Nogueira. "Nunca escuché nada parecido", reconoce. Asegura que el corzo es una especie "en expansión en el sur de Galicia pero no hay datos que indiquen la existencia de una colonia numerosa en la península de O Morrazo", a la que pertenece Vilaboa, y de donde se sospecha que el bicho arrancó su intrépida tra-vesía. "De todos modos, lo sorprendente es que se tirase al mar y a esa hora, con el sol arriba. Algo le asustó o escapaba de una presa", sostiene.

En esta época su caza solo está permitida en la modalidad de rececho, en la que únicamente puede intervenir un tirador, sin perros, y acompañado por un guarda. Desde la cocina de un reputado restaurante especializado en la gastronomía cinegética y en particular en la de este animal, la Taberna O Cazador (Chapela), Maricarmen Gil recibe incrédula los detalles del rescate en Cesantes. "¿Como que nadando? No me lo puedo creer", responde. Entre risas, esta cocinera resalta de la carne del corzo que "aunque fuerte, estofada sale tan tierna como la de ternera. Lo mejor es que no tiene ni pizca de grasa; todo músculo. Claro, con todo lo que corre". Y no solo el monte, a veces, también por la ría.