Revista de Prensa


  • Solo entre 2011 y 2014 se produjeron más de 1.000 accidentes de este tipo con víctimas
  • El Supremo advierte del desamparo de los automovilistas ante esta clase de siniestros
Eduardo Cano · 13/4/2016

Las últimas modificaciones en la Ley de Seguridad Vial exoneran de responsabilidad a los titulares de los cotos y a la Administración para atribuírsela a los conductores que sufran accidentes relacionados con animales. En este sentido, Automovilistas Europeos Asociados (AEA) acusa al legislador de provocar una situación de inseguridad vial en beneficio del lobby de la caza, que mueve más de 4.000 millones de euros al año y que ahora se ahorra el coste de los seguros.

Los cambios introducidos en la Ley de Seguridad Vial alteran la responsabilidad ante este tipo de accidentes, pues de poder exigir responsabilidad a los titulares de los cotos, a los propietarios de los terrenos de donde provenían los animales e incluso a la Administración, se ha pasado a que sean los automovilistas los que respondan ante el siniestro.

El Tribunal Supremo recuerda que los automovilistas no tendrán derecho a ser indemnizados por esta causa, aunque muchos tribunales de justicia han venido interpretando de forma desigualel alcance de las reformas, concediendo en algunos casos indemnizaciones a las víctimas y en otras no.

De hecho, una reciente sentencia dictada por la Sala Primera del Tribunal Supremo ha advertido del desamparo que sufren los conductores tras las últimas modificaciones. Hasta ahora, los accidentes de tráfico con animales de caza implicados exigían a los titulares de los cotos «un patrón de “diligencia rigurosa” en la conservación de los terrenos acotados, ante los riesgos y previsibles consecuencias que pudieran provocar las piezas de caza mayor al cruzar la carretera (…)”, pero esto ha dejado de ser aplicable».

En relación al cambio normativo, una sentencia del Supremo señala que «las criticas que ha recibido acusándole incluso de haber cedido ante el grupo de presión de los cazadores, probablemente habrían sido menos si como en otros países la cobertura del seguro obligatorio alcanzara también en España, con carácter general, a los daños y perjuicios causados por fallecimiento o lesiones del conductor; o si al menos el legislador hubiera añadido unaexcepción a la nueva exclusión de cobertura sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor».

A vueltas con las soluciones

Según explica el presidente de AEA, Mario Arnaldo, «la soluciones planteadas por el Supremo para evitar la indefensión de los conductores implicados en accidentes de caza son las que propusimos, sin éxito, en la comisión de expertos de revisión del baremo de indemnizaciones para víctimas de accidentes de tráfico. Vamos a volver a intentarlo en la nueva legislatura para que ningún conductor que colisione con un jabalí o un corzo y sufra lesiones o daños quede desamparado».

La asociación automovilista remarca que tres cuartas partes del territorio nacional son terrenos cinegéticos, y que según el último censo de 2012 hay 906.437 licencias expedidas para realizar una actividad que mueve más de 4.000 millones de euros.

Hasta los cambios normativos introducidos en la Ley de Seguridad Vial de 2005 y 2014, los titulares de cotos tenían que contratar un seguro de responsabilidad civil por daños o accidentes provocados por la explotación cinegética si no querían pagar por la vía judicial los daños causados por los animales de caza provenientes de sus terrenos. Esto suponía, según AEA, un coste anual medio de aproximadamente 1.500 euros por coto, o bien de unos 45 millones de euros para todo el sector. «Se ha generado un grave problema de inseguridad vial, dejando indefensas a miles de víctimas de la carretera», denuncia Arnaldo.

Más accidentes en otoño e invierno

Por meses, noviembre (114) diciembre (105) y enero (103) contabilizan el mayor número de accidentes. Por especies cinegéticas, el jabalí es el animal con mayor presencia en los siniestros con víctimas (61%), seguido del corzo (17%) y del ciervo (8%).

El informe de AEA advierte sobre el incremento de las poblaciones cinegéticas de caza mayor, debido a la disminución de la presión ejercida sobre las zonas boscosas y de transición que han favorecido el refugio y la disponibilidad de alimento para estas especies.