Revista de Prensa


Agujeros y vallas dobladas dejan el paso libre a personas y animales
· 4/3/2011

La Guardia Civil de Tráfico continúa investigando para saber por dónde accedió a la autovía de Barbanza la mujer de 84 años que murió atropellada la madrugada del miércoles por un camión cuando caminaba por el medio de la calzada. Pero todo parece indicar que la vecina entró por un hueco existente en el vallado de protección de la autovía.

Este accidente ha devuelto a la actualidad la seguridad de nuestras autovías y autopistas en lo que se refiere a la limitación del acceso de peatones y animales. En diciembre del 2009, unas vacas entraron en la autopista AP-9 y causaron un grave accidente. En los días siguientes a aquel percance se descubrieron deficiencias en varios puntos de las autopistas y autovías gallegas. Ahora, ocurre algo parecido y todavía se detectan zonas por los que un animal podría acceder a las vías de alta capacidad.

En la autovía de Barbanza, donde ocurrió el atropello mortal, el estado general es bueno. Tiene solamente dos años de vida, pero de todas formas hay algún punto en sus 40 kilómetros por el que sí se podría acceder. Por ejemplo, en algunos puentes es difícil cerrar completamente y quedan esquinas sin valla. Pero grandes agujeros, de momento, no se ven. Cerca de donde vivía la mujer atropellada hay un hueco en una cuneta por el que cabe una persona. Parece difícil que una mujer de 84 años pudiese pasar por ahí, pero quienes la conocían dicen que era muy ágil. Pese a que en general el vallado pasa el examen, hay sitios en los que la mediana está llena de pintadas, lo que indica que hay quien se juega el tipo para dejar su reivindicación.

En el entorno de Pontevedra, en uno de los caminos de servicio que discurre paralelo a la AP-9, en la parroquia de San Adrián de Cobres (Vilaboa), el vallado tiene deficiencias, lo que supone un riesgo de entrada de animales, además de una tentación para los vándalos.

La carretera de circunvalación de Marín, perteneciente a la Xunta, se hizo famosa hace unos años por los robos de la valla a su paso por Seixo. Aún hay tramos dañados en vías de servicio. En la actualidad, el peligro más grave lo representan los caballos salvajes que llegan a la calzada desde el monte de la parroquia marinense de San Xulián y que ya provocaron varios accidentes.

Vallas con agujeros y un desagüe sin protección por el que cabe una persona son deficiencias detectadas en la autopista AP-9 a su paso por el municipio de Portas, entre los kilómetros 113 y 114. La situación mejoró con respecto al 2009, en especial en una cancilla por la que se accede al área de servicio. Sin embargo, la Sociedad de Caza de Portas se sigue quejando de la falta de mantenimiento de las vallas.

Informaciones de María Hermida, Marcos Míguez, Cristina Barral, Toni Silva, Xosé Carreira y Marta Vázquez