Revista de Prensa


El Seprona abrió una investigación, a raíz de una denuncia presentada por cazadores de Sober, sobre la colocación de trampas, obra supuestamente de furtivos, en la zona de Vilaudriz, que pueden poner en riesgo la vida de las personas.
· 13/12/2011

La alerta surgió cuando la pandilla de Figueiroá, una de las cuatro del coto de ese municipio, realizaba una batida de jabalíes entre Vilaudriz y Telleiros. En una zona de monte próxima a un prado, descubrieron un insólito artilugio instalado, al parecer, para capturar de forma ilegal piezas de caza mayor.

La trampa consiste en un poste de al menos de cuatro metros de alto, al que se sujeta en su parte superior un piedra de gran tamaño. El contacto con un cordel muy fino que discurre a ras de suelo paralelo al tronco, que se coloca en posición vertical camuflado entre unos árboles, provoca que el montaje se desplome con todo su peso sobre la víctima.

Puntas incrustadas

Para que el artilugio sea más todavía más dañino, en la parte más próxima a la piedra se incrustan puntas de gran tamaño para que se claven sobre la pieza, según pudieron comprobarlos agentes del Seprona, que acudieron a la zona acompañados de los cazadores. «Se colle a alguén mátao», señalaba ayer un cazador, convencido de que se trata de una trampa para jabalíes. «Igual que cos lazos, o furtivo ten que ir rematar a peza. Pero neste caso sabe polos berros que o animal caeu», sostiene este socio del coto. Otros cazadores cuestionan la eficacia de este sistema para capturar jabalíes o corzos, aunque alertan en todo caso del riesgo que supone para la integridad de las personas. «Aquí nunca se viu nada igual e terán que tomar medidas para que non pase nada», advierten.