Revista de Prensa


Cristina Arias · 3/4/12

Un total de 36 tecores, los antiguos cotos de caza, ofrecen en las comarcas de Terra Chá y Meira más de 210.000 hectáreas de terreno para la práctica de actividades cinegéticas, una basta superficie difícil de mantener para muchas sociedades de la zona, que se ven obligadas a promover nuevas iniciativas para subsistir y afrontar los gastos, que no son capaces de cubrir con las cuotas de los socios.

Entre estas iniciativas, el rececho de corzo, una modalidad de caza que consiste en la búsqueda del animal a pie, sin perros y de forma sigilosa para darle muerte, es una de las prácticas en auge en la comarca para conseguir ingresos a mayores para las sociedades y una modalidad de caza que cada vez cuenta con más lugares para su práctica y, sobre todo, con más seguidores, que llegan a Galicia y en concreto a la comarca chairega, desde diferentes lugares de toda España.

«El rececho de corzo se lleva practicando ya desde hace años, pero tampoco muchos, porque antes en Galicia no había tanta abundancia de caza mayor como ahora, que hay monte y monte, debido a las repoblaciones forestales y como consecuencia de la despoblación del rural», explica Francisco López Penela, el presidente de la Federación Galega de Caza en Lugo, que cifra en más de la mitad los tecores lucenses que ofrecen actualmente la caza a rececho en la provincia.